Gotas de inspiración

Ya lo decía Juan Ramón Jiménez, (Premio Nobel de Literatura en 1956):

» No corras, vete despacio que a donde tienes

que llegar es a ti mismo».

( Juan Ramón Jiménez)

Hoy, hemos tenido otro grupito que ha participado en el taller de introducción a la meditación; la verdad, ha resultado una práctica muy satisfactoria para mí pues, nuevamente, he sentido como las/ los participantes de verdad conectaban con ellas/os mismas/os, de una manera sencilla en su interior, ese lugar pacífico, lleno de fuerza y vida  de un@ mism@. Cada práctica compartida, hace más intensa la gratitud. Cada grupo, tiene su propia vida y energía. Y es un regalo para mí ser parte de ellos, más cercana, durante estos breves encuentros.

Al realizar mi reflexión sobre esta experiencia de hoy y observar cómo se va desplegando el potencial del ser humano, en prácticas sencillas que lo conducen hacia la calma y la quietud, más me reitero en la importancia de recuperar nuestro ritmo adecuado, ni lento ni rápido ( quizás tú no tengas la misma medida para estos conceptos que yo) el ritmo que nos permita disfrutar de la vida en nosotros, disfrutar de la respiración naciente y consciente, que a cada instante nos acompaña, disfrutar de sentir el cuerpo calmo, cómodamente relajado o  impregnándose de la fuerza de un buen paseo en la naturaleza, conectando en ambos casos con nuestro espacio sagrado( el de cada uno, ese que todos tenemos en algún lugar recóndito del interior y que se ilumina cuando nos paramos, a escuchar-lo y a conectar con el corazón).

En mi modesta opinión, es tan necesario que busquemos momentos de paz, salud, tranquilidad, alegría, en nuestro cotidiano que ello da más énfasis y sentido, a las prácticas que comparto en estos talleres de relajación e introducción a la meditación porque en ellos realmente observo, gratamente, como las personas entran a una dimensión más profunda de ellas mismas y cómo despliegan su propia fuerza vital reajustando y reequilibrando sus sentidos;

Todos tenemos la capacidad y los instrumentos necesarios en nuestro interior para conectar con una realidad más amplia y elevada de nosotros mismos y la meditación, es una vía directa para ello. Lo único que se necesita, es querer experimentarlo, pero querer con certeza. Entonces aparecerá la vía adecuada para cada uno de nosotros.

Muy agradecida de poder acompañar, desde mi corazón,  en ese proceso a las personas que eligen cruzarse en mi camino.

NAMASTÉ.

 

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